Febrero de 2016, invierno, frio, días cortos; probablemente sean las condiciones perfectas para encerrarte en tu habitación e intentar completar las, a cada cual más enrevesadas, 46 preguntas que componen el formulario de admisión a la próxima Red Bull Music Academy 2016 que se realizará en Montreal. Lejos queda ya el año 2011 en el cual la academia dejo su huella en Madrid. Markebeats ha intentado realizar un ejercicio de memoria para repasar el legado dejado por la marca en nuestra ciudad.

La academia dejó descendencia

Varios son los eventos que desde 2011 han tenido el reconocible cubo rojo cerca de la cabina del Dj. Recuerdo con cierta nostalgia aquella sesión de Jimmy Edgar en el Matadero como lo más lejano. El paso de la academia por Madrid dejó una semilla que casi cada año emerge en forma de academia en formato reducido: Las llamadas Bass Camp que en 2012 nos permitieron disfrutar de talentos como A Guy Called Gerald o aquel 2013 en el cual degustamos de nuevo de ese exquisito salón de columnas del Circulo de Bellas Artes (Moodyman, Martyn o Rick Wilhite como maestros de ceremonias) junto a XXXY o Zinc en la sala Siroco. También en 2013, en un formato reducido el Red Bull Music Weekender convirtió el fin de semana capitalino en centro neurálgico de la electrónica hispana. Aun nos queda el buen sabor de boca de la Bass Camp de 2015 con aquella espectacular fiesta bajo tierra o la memorable fiesta de Viernes con Baldelli, The Black Madonna y Marco Passarani. Music & Dealers en la última colaboración de nivel realizada por la marca de bebida energética.

Los espacios, asignatura pendiente

Si por algo se ha caracterizado RBMA ha sido por trasladar la fiesta a espacios poco cotidianos para el clubber. Espacios con afán de sorpresa y animo de dejar impronta en la mente del asistente. Recuperó para la causa el Circulo de Bellas Artes en un ejercicio de iluminación pocas veces visto. La fiesta del metro en 2015 aun eriza vello entre los pocos afortunados que tuvieron la suerte de asistir. El Matadero de Madrid, punto neurálgico en aquel ya lejano 2011, ahora tiene la Nave de la Música. No obstante, el ostracismo de la administración pública no ha permitido la continuidad necesaria. La Nave de Música hasta donde se, ni está ni se la espera. El Circulo de Bellas Artes es un Guadiana nocturno y montar un sarao en un túnel de metro se antoja cuanto menos utópico a día de hoy.

Poca aportación en la primera línea

La nomina de grandes nombres presentes en los eventos más prestigiosos, bebe sin lugar a dudas de alumnos que han pasado por la academia. Flying Lotus o Nina Kraviz (Melbourne 2006), Cosmin RTG o bRUNA (Toronto 2007), Culoe de Song o Mano Le Though (Barcelona 2008), Jackmaster y Axel Boman (Londres 2010), Objekt, Evian Christ o Koreless (New York 2013) o Xosar y Palms Trax (Tokyo 2014) son nombres que hoy tienen un calado importante, y aunque de buena calidad, Madrid no ha conseguido sacar nombres con tanta repercusión internacional (Suenan los XXXY, Nehuen, Clip! o Doc Daneeka). No obstante, y curiosamente, la Bass Camp de 2015 si ha nutrido a la escena de artistas, estando los Sunny Graves, Scan Mode, Skygaze, Sau Poler o Jackwasfaster a la vanguardia de la electrónica nacional.

Escena

Mondo compitiendo en programación con los grandes europeos. Los pequeños promotores que tienen su casa en la centrica Siroco apostando por una electrónica de calidad y variedad, son variables de la ecuación que hoy por hoy no puedo imaginar si la academia no hubiera dejado cierto poso en su paso por la ribera del Manzanares. Directos como los de James Holden, Kiasmos o eventos como Music & Dealers tienen una filosofía academicista notable. El Madrid que hoy conocemos tiene mucho que agradecer a que en una de sus ya 18 ediciones Red Bull eligiera Madrid como su casa.

Red Bull, tu logo siempre será bienvenido en esta ciudad. Sigue haciendolo.