Ayer se vivió una nueva edición de los Vicious Music Awards. La más denostada, la más polémica. El ruido en torno a esta edición comenzó con la retirada de la candidatura de uno de los peces gordos, y con ello se vivió una apertura de la caja de pandora como nunca se había visto.

Bien es cierto que tras la tormenta, la organización del certamen tomo medidas, quizás la principal sea poner a los que saben al mando de las operaciones. importante porque para bien o para mal estos premios son lo unico que tenemos para reconocer el buen trabajo del año y, por qué no decirlo, son la carta de presentación de la «marca españa» electrónica allende los mares. Por eso no debemos conformarnos todavía.

No debemos conformarnos porque se sigue votando con la inercia del pasado en muchas ocasiones, encumbrando el universo Mulero (mejor Dj y sello) cuando John Talabot ha arrancado las más ruidosas ovaciones de público y crítica en los festivales más aclamados de Europa; en los campos champions.

No hay que conformarse porque Fabrik aun a pesar de ser una macro de las que pocas quedan no tiene una programación regular y alterna CODEs y fiestas de relumbrón con bodrios pachangueros y en muchos casos denunciables. Amnesia y Space aun se revuelven en la isla blanca.

No, yo no me conformo con que Siroco sea el mejor club (-900) de ESPAÑA porque programa mucho y bien, ayudado por los pequeños promotores que cubren gastos a duras penas, amor al arte puro y duro, pero no tiene las instalaciones adecuadas ni cuenta con un sonido de primer nivel, estamos hablando de España. Los consumidores debemos pedir mucho más.

Me resisto a creer que el jurado se crea que ElRow es la mejor fiesta de este pais. Que lo piense la muchachada si, pero leches, estoy revisando la composición del mismo y leo nombres de nivel, de los que no se dejan impresionar por los cañones de confeti y los balones de playa.

Veo cosas que me gustan, y mucho, pero no dejan de ser las cuotas que se dejan a las minorías, a la música echa desde el corazón y el trabajo diario como son los Kresy, Reykyavik606 o Victor Santana, en concreto a este último era de justicia reconocerle ser uno de los agitadores del año.

Estais en la buena dirección que diría el político, pero no os conformeis con poco. Seguid en ello porque la industria necesita unos premios de verdad, de los serios, de los que ayuden a los artistas españoles a estar en el mapa. Necesitamos unos premios que cohesionen en positivo y que cambie ese sentimiento de rechazo por el de orgullo. El debate no va a desaparecer nunca, es la salsa de este plato, en vuestras manos queda que dentro de 365 días reservemos mesa en este banquete.