A la vez que Electrosplash hace balance después de uno de los carteles más aireados que se ha podido ver a nivel musical de un tiempo a esta parte (5.000 asistentes), escribo estas lineas 2 días después de regresar de la tierra del langostino y los «castores». Como es habitual en este blog, las cronicas van en clave organizativa y de intendencia dejando la musica en un plano de escucha.

El check-in: El verdadero peligro, la facilidad de gasto cuando no ves el dinero salir de tu cartera, la comodidiad en los pagos fuera de toda duda (nada de cargar con tokens ni monedas). Las aplicaciones salvo momentos puntuales funcionando a buen ritmo para ser una experiencia cuasi-piloto.

Recinto: 3 escenarios, el principal al aire libre pero con una cupula para guarecerse del sol que castigaba a los pocos asistentes que se atrevían a dejar la playa para escuchar joyas como ésta de la mano de El Txef A:

Un secundario en modo carpa y un tercer escenario más parecido a una rave (Por el sonido y lo fosforito de su decoración) completaban el terceto de baile y disfrute. Por poner pegas, el tercer escenario, entre pinares y vistas al mar, quedaba deslucido por el principal que se encontraba a pocos metros. Familiar.

Accesos: Facil y sencillos, posibilidades de hacer check-in si no te habías leido nuestro manual, desde el primer momento dicho sistema funcionó a la perfección.

Precios: Probablemente lo mejor del festival, precios nada subidos a la parra y en consonancia con los precios en las diferentes terrazas y chiringuitos de Vinarós, ole ole y ole. ¿El resultado? El personal pasa su tiempo donde transcurre la acción y no en cualquier parking de los alrededores.

Involucrar a la población: Allá donde fueres las gentes del lugar al ver tu pulsera se interesaban por la buena marcha del festival, y es que muchos de nuestros queridos gestores aun no ven las ventajas económicas que pueden resultar de un evento como este. Por poner un ejemplo, sin electrosplash pues no conoces Vinarós y la vida es muy larga, quien sabe donde pasarás los veranos dentro de unos años. Chapeau a organizadores y gestores. Mención aparte la posibilidad de comer y cenar a precio popular gracias a los establecimientos de la zona, en definitiva, generar y mantener valor.

Horarios: ¿De verdad compensan 14 horas de festival y tener 3-4 horas a los djs pinchando para ellos mismos?

Escenarios: Otro pequeño pero, el no poder disfrutar de un festival familiar con los artistas cerca del público, los pulpitos para las iglesias, sobre todo en el escenario 1.

No es facil en el verano festivalero entrar a competir contra grandes del negocio (Monegros, FIB a una semana vista), pero electrosplash ha hecho de tripas corazón y con un cartel basado en lo poco usual y el producto nacional ha conseguido que buena parte de los asistentes volvamos a una nueva edición, y con ello arrastrar más publico para el disfrute de la buena musica en 2015.