Existen dos tipos de persona: Los que consideran el 1 de Enero como el primer día del año, o los que, como servidor, tratan los años cual temporada futbolística y consideran el inicio de lo nuevo cuando termina el verano, esto es, Octubre. No obstante el mundo gira igual para todos y a primeros de año siempre gusta otear el horizonte y vislumbrar lo quede dar de si en cuanto a la escena eletrónica en la capital, tanto a nivel club como de festivales.

Nada nuevo bajo el sol

No parece que 2018 vaya a destacar en la capital por una gran apuesta por la novedad en el foro. Si el año empezó con los repetitivos ya Row y New Years Day calcando los carteles del año pasado, las programaciones de los principales clubs de la capital parecen apostar por la misma línea marcada en 2017.

Mondo Disko sigue apostando por su linea mixta de nombre pasados de hype, llenapistas del momento y noches para  un gusto más gourmet. Las fiestas System, sitas en la céntrica y renovada sala Tirso puede dar el salto de calidad que le falta a la sesión. Coco muestra fin de semana tras fin de semana que es insuficiente como alojamiento de un club de referencia de una capital europea. Si System se consolida y consigue regularidad salimos ganando todos.

Siroco vuelve a ser la llamada a rellenar el espacio de aquellos que buscan los sonidos menos convencionales. Las apuestas arriesgadas tienen cabida en la pequeña sala de Noviciado. Lo que seguramente no veamos en 2018 sea un lavado de cara de la sala que seguirá conservando un sonido obsoleto y poco acorde con las propuestas que en ella se desarrollan. Llevamos años pidiéndolo a gritos.

 

Paraíso, la gran incognita

Con la promesa de que el director del Festival Internacional de Benicassim estaba al mando, y con un extraño sistema de reserva de bonos, una enigmática nueva propuesta sobrevuela el Paraninfo de la Ciudad Universitaria. Poco se sabe del posible line-up, pero los mentideros cuentan maravillas.

Mad Cool sea quizás de lo más destacado del panorama festivalero madrileño, llevándose a la gran mayoría de bandas de esas a las que todos querrían tener en su line-up. En electrónica sigue la misma linea que el año pasado, con nombres de cierto calado y calidad contrastada donde destaca Fatima Yamaha, Erol Alkan o Nine inch Nails.

La otra opción veraniega, A Summer Story, sigue en la misma línea que en sus anteriores ediciones. Han aprendido la lección, en verano, en Madrid, no se compite con la playa y por tanto no se arriesga. Ellos se conforman con lo de siempre, para un público que se conforma con lo de siempre lo cual parece, sorpresa, una fórmula que funciona. ¿Cuanto tiempo? Esa es, la gran incógnita.

Macumba vuelve sin alicientes

Cuando escribir en una nota de Google algún que otro objetivo para este 2018 que entra, en mi mente estaba puesta redescubrir la nueva sala Macumba, rebautizado como Lab, donde se desarrollan 3 propuestas de calado electrónico: Los Viernes son de Nox, en clave tech-house y Crow para un público techno y los domingos Stark en un intento de sucedáneo de lo que antaño fue Space. Cuesta conseguir una fecha decente para conocerlo.

Madrid tiene, puede y le falta

Si 2017 fue la confirmación de que la frase “Madrid tiene” tenía más sentido que nunca, 2018 está llamado a ser la confirmación de dicho mantra, repetido desde todos los sectores de una escena que exprime al máximo los recursos que tiene. A lo largo y ancho de la capital los colectivos estrujan sus cerebros y capacidades para ofrecer line-ups variados, a gusto de paladares exquisitos. Ya no resulta novedad un Sabado donde la clonación es un deseo desesperado. No obstante, para competir con el primer nivel europeo, que debe ser espejo y objeto, aun falta una regularidad que hoy por hoy no se ha conseguido. Y lo más importante, un ecosistema y una infraestructura. Madrid tiene y puede, pero las propuestas de interés y calado aun no tienen un lugar propicio donde celebrarse. El centro de Madrid es presa de limitadores, salas mal sonorizadas y insonorizaciones deficientes que, en el corto plazo suponen un caldo de cultivo perfecto para que la presión vecinal ejerza su influencia y, todos sabemos, que los votos mandan. No ayudan a ello los dueños de los locales, en un ejercicio de equilibrismo de cuentas buscando el máximo beneficio con la menor inversión. Salir a bailar propuestas arriesgadas es en muchas ocasiones un viaje al pasado. Los barrios ganan fuerza eso si, pero las propuestas que se celebran fuera de la almendra central cuentan con varios handicaps como pueden ser las dificultades de acceso. No obstante, se habla y mucho de sonidos que marcan la diferencia y horarios berlineses, y por todo ello, en la agenda debe de estar la visita en este 2018.