Cuan complejo es ponerse a escribir sobre un fin de semana y un festival como este. Cuan difícil ordenar las ideas, opiniones e intentar plasmarlas con toda la objetividad y orden posibles. Permitidme que lo intente: Con ustedes, otra crónica más del Mad Cool 2017.

El accidente y la gestión de la crisis

Es de justicia comenzar recordando la memoria de Pedro Aunión Monroy, el acróbata que se precipitó al vacío durante una performance en la previa del concierto de Green Day muriendo a los pocos minutos.  Hasta este punto, la historia es conocida. A partir de ello, nos empezamos a mover en el terreno del debate, la especulación y la opinión. Tan solo unos minutos después de el trágico suceso, las masas internautas clamaban contra la organización del Festival. Los todólogos, expertos en seguridad, gestión de masas, se animaban alegremente a dar su propia versión de los hechos, la gran mayoría a muchísimos kilómetros del lugar del suceso. He pasado el fin de semana leyendo muchas opiniones y no sería justo si os privase de mi visión personal de como se gestionó la crisis. ¿Se debería haber cancelado el festival? En mi opinión no, rotundamente no. ¿Motivos? Seguramente el principal fuera el evitar males mayores, no solo por el descontento que se generaría entre la masa que, muy probablemente no estaba enterada del incidente bien por estar mirando hacia otro lado, en la cola de entrada o en la otra punta del recinto, pudiendo generar esto algún tipo de pánico. En estos casos, la evacuación del recinto suele ser la última opción contemplada ya que, la seguridad de los asistentes no sufre peligro y dichas acciones si podrían provocarlo. El caso es que la organización, en conjunto con las autoridades competentes (Y que suelen ser los que saben del asunto, incluso más que algún twittero) toma la decisión y las redes arden.

¿Se comunicó correctamente? La organización sacó un comunicado 4 horas después, confirmando el incidente. Claro que vivimos en el siglo XXI y la información, contrastada o no, fluía como la espuma desde el minuto 1. Exigimos pues estar informados al minuto. Exigimos planes de crisis, contingencia y que se actue con diligencia cuasi militar, que estemos preparados para cualquier eventualidad. Y claro, sobre el papel y viendo los toros desde la barrera todo es sencillo de gestionar, pero con un cadaver sobre el cesped quizás la cosa se complique y más cuando te tienes que coordinar con Policía, sanitarios, jueces y todo ello intentando preservar la privacidad de la familia y el fallecido. Por ello rompo una lanza en favor de la manera de gestionar la comunicación: En frío y de manera pausada, aunque si que es verdad que el segundo comunicado sacado el Sábado bien habría sido más útil la noche del Viernes. Resulta curioso que desde nuestro altar de sabelotodismo se pida  información cuando somos los primeros en pasarnos por el arco del triunfo  el beneficio de la duda y crucifiquemos sin piedad.

¿El show debe continuar?

Mi andadura festivalera por las redes sociales me hicieron darme cuenta de la existencia de otro debate. ¿Show must go on? Unos y otros sacaban a paseo su humanidad, dando lecciones de moral a todo hijo de vecino que saltaba al ritmo de Green Day. Bien se sabe que España es un país muy de lutos, negro, mantillas, altares, homenajes, minutos de silencio y melodrama. Yo me quedé, y lo di todo si, y seguramente sea tachado de inhumano, sociópata y lindezas del estilo. Salté el Viernes como nunca y salté el Sábado. Saltaré siempre como nunca, es mi manera de ver la muerte; saltar por la fragilidad y es que cada minuto cuenta y mi respeto por los muertos se acerca más a aprovechar cada minuto que a derramar lagrimas y por eso el show debe continuar siempre. Debe continuar siempre y con más fuerza porque nada puede homenajear más el arte que el arte. Si muero. que el show continue y hasta que no quede suela en las zapatillas no paréis. Pero pasemos a hablar del festival en sí.

La organización en el punto de mira

Aun a pesar del incidente, los comentarios sobre la organización ya eran negativos desde el Jueves. No obstante me encuentro ante un festival solvente en muchos aspectos organizativos. Las entradas eran fluidas a pesar de los cacheos y la seguridad. Los baños eran correctos, en su mayoría limpios y la gran mayoría de las veces sin esperar colas reseñables ni agobios. Claro que a terminar Foo Fighters la cosa se pueda complicar, entra dentro de lo posible sí. La misma situación se vivió en la hora de la cena donde se acumulaban muchas colas en las horas puntas, cosa normal por otro lado y que, seguramente se pudiera resolver intentando diversificar los puntos de comida a lo largo del recinto, que no debe de ser tan facil por logística. Hay cierto público, con poca trinchera que esto pueda no entenderlo, pero la organización de este festival sin llegar a la excelencia ni mucho menos, no es con mucho tan mala como la pintan, y más si tenemos en cuenta que las condiciones climatológicas no eran ni esperadas ni ideales. Si acaso lo que más dudas me generaba era el pago en efectivo y en ese sentido todo funcionó correctamente y sin problemas de entidad.

Donde si es de justicia poner un cero patatero es al sonido, que durante las 3 jornadas del festival ha sido pésimo con alguna excepción. En el escenario principal, los cabezas de cartel sonaron bajos todos sin excepción. El escenario Koko no estuvo a la altura tampoco, haciendo sonar a chill out a todo un BoyzNoize. Los 2 escenarios pequeños si protagonizaron alguna excepción como Fuel Fandango o Belako, pero también protagonizaron actuaciones vergonzantes como los cortes de Quique Gonzalez o el l falta de presión y pegada en Kiasmos o Floating Points. En eso Mad Cool tiene margen de mejora y mucho. Menos circos, norias y gástate la pasta en lo que toca.

Hablemos de música

Musicalmente, Mad Cool se ha desarrollado a un nivel bastante alto. Foo Fighters destacaron el Jueves, con un bolazo de categoría mundial, de los que hacen merecer el precio de la entrada. Casi 3 horas de directo casi sin altibajos, manteniendo la tensión hasta el final. Green Day más de lo mismo, regalaron también 2 horas de pirotecnia y actitud en un escenarios. Cierto es que si eres poseedor de un “abono streaming” y gustas más de disfrutar la música en una Smart TV el concierto de los californianos pueda parecer previsible, pero en directo sonó de cine. no así Kings of Leon, lastrados por el mal sonido y que solo pudieron sostener su directo en base a sus hits más sonados.

Quizás las actuaciones más memorables del fin de semana, los bolazos, se sucedieran en el escenario Matusalem. Trentemoller descargó el directo que tan buen sabor de boca ha dejado en su gira mundial. Con una banda detrás, Anders repasó su último trabajo y nos hizo un guiño a todos los que ya veníamos enamorados de él hace tiempo, re interpretando a Royskopp como solo el sabe. Fuel Fandango arrasó el Sábado por la tarde, dándose un baño de masas en ese mismo escenario y homenajeó al acróbata fallecido de la mejor manera posible. Nita fue un torbellino en toda la hora que duró el directo: Salvaje.

Y en ese mismo escenario, pocas horas después, pudimos presenciar lo que a buen seguro podría considerarse el top 1 del festival. Compitiendo con Kings Of Leon, salían a escena Belako, y consiguieron congregar a un buen número de fieles. Enlazaron todos sus hits, mostraron su material nuevo, sonaron muy punk, pusieron a saltar al respetable y dejaron aquello echo un solar. Exito de público y crítica que les hace pedir paso a voces en un escenario principal en un horario adecuado. De 10 los vascos.

El descubrimiento quizás haya sido Foster The People, que me engatusaron desde el primer momento con un directo de los que gustan, de esos que son animados y te ponen a menearte de un lado para otro. mención aparte a su buena puesta en escena tanto musical como luminosamente. les seguiré la pista seguro en sucesivas ocasiones.

Esta ha sida la edición de Mad Cool, la más accidentada de la historia. La que más interrogantes y dudas deja. No sabemos si tendremos edición 2018, lo que si es seguro es que se seguirá hablando y mucho de ello.