A que velocidad pasa el tiempo! Sin casi tiempo para respirar, después de un intensa temporada de festivales, llega el oscuro y frio invierno y con el, ese animo tan español de hacer balance, otorgar medallas y, por que no, abrir como cada año, el debate de la justicia en este tipo de galardones y es que, como cada año, los oscuros nubarrones de la duda, la sospecha y el amaño suelen ser más visibles. Ojo que no quiero decir que nuestro protagonista del post esté en la pomada, mal pensados!

¿Y cual es ese protagonista? Los premios Fest, que ayer se entregaron en el marco del bilbaíno BIME y que coronaron como rey de reyes al metalero Resurrection Fest, que no por menos conocido en nuestro circulo sea menos merecedor del galardón y es que, servidor tan solo conoce la parte alta del cartel y su espectacular tirolina.

Si extraña algo más que el festival de pequeño formato sea una simple sucesión de conciertos, a precios bastante elitistas y con un letrero rojo que reza “cancelado” en uno de los atractivos inherentes a esta edición: MD83. También chirría que el bilbaíno BBK Live no aparezca entre los galardonados contando con uno de los mejores carteles y probablemente el directo del verano (Tame Impala). No me extraña para nada la irrupción del Mad Cool como festival revelación, el madrileño tanto por asistencia como crítica bien podría haberse coronado como rey en su primera edición. El resto de galardonados puedes consultarlos aquí.

Centremonos en lo que nos gusta, ya que, no se si te has fijado querido lector, que en ningún momento se nombran festivales en los que la música electrónica sea la protagonista total y absoluta. Bien es cierto que en cuanto cifras de asistencia tenemos que remontarnos hasta las 7ª y 8ª posición en el ranking para ver a Dreambeach y Sonar pero bien es cierto que no hay ni atisbo de lo nuestro en esta edición de los premios que, si bien no son habituales, si dejaron en 2015 un merecido premio a Sonar como mejor campaña de comunicación.

Lo que si parece palpable es que los fuegos de artificio, los carteles cuasi calcados y las numerosas cancelaciones de festivales en este segmento, han mermado la confianza del publico especializado, de la industria generalista y eso le hace no optar a casi premios fuera del propio circulo. Quizás ni siquiera lo necesiten.