Caprichos del destino, regalos inesperados y bien avenidos aparte, tocaba hacer parada y fonda dentro del intenso calendario festivalero estival que lleva a servidor por los pueblos de España y en ocasiones el extranjero, en uno de los “must” y los “desired” para el que escribe estas lineas y no es otro que el Rototom Festival, que se celebra durante 8 días en Benicassim (No todo es FIB en la localidad castellonense).

Para quien no haya oído hablar, estamos ante el autentico coloso español, ya que Rototom suele ser año tras año el Top 1 en asistentes, claro está, muy ayudado por sus 8 días de duración. En esta edición de 2016 estaríamos en torno a los 250.000 asistentes de más de 80 países, y oye, que a uno le gusta que su país sea referencia Europea del estilo durante por lo menos una semana.

Me encontraba ante un estilo casi desconocido del cual había escuchado bastante material pero siempre sin fijarme en artistas o sellos, es por esto, que a excepción de tres, cuatro grupos como Damian Marley, Manu Chao o Green Valley, y que encima ya habían aparecido en escena en días anteriores a mi llegada al festival, todo mi conocimiento musical venía del Chase The Devil del mítico Max Romeo (Daros una escucha junto a Out Of Space de The Prodigy). Había decidido que tal vez fuera mejor asistir a un festival de este calado dejándome llevar por las sensaciones que tuviera en cada momento.

El Viernes, franqueábamos las puertas perfectamente decoradas del festival, lo cual iba a ser una tónica habitual dentro del recinto ya que todas las zonas estaban perfectamente ambientadas para la ocasión dando más la sensación de mini-ciudad que de festival masivo, y comenzábamos el primer vistazo a un recinto que, de primeras me pareció pequeño ya que solo localizamos un par de áreas musicales (Showcase Stage, Dub Academy) y el Main Stage donde, con muy buena entrada desarrollaba su directo Junior Kelly.

A medida que avanzaban las horas  la margarita se iba deshojando. Iban apareciendo ante nuestros ojos los mercados alternativos, nuevas zonas de restauración, y nuevas zonas musicales destacando la zona dedicada al Dancehall donde pasaríamos buena parte del Sábado noche. La oferta gastronómica era de autentico lujo dando cabida a los 5 continentes, unos precios algo más que populares pagados con dinero físico, baños impecables donde una voluntaria repartía papel para ellos y ellas. Zonas de descanso, tipis, hamacas, ingentes cantidades de mercadillos artesanos y no tanto dan una idea de la magnitud que puede tener a nivel mundial la cita.

El ambiente es quizás lo que más me haga plantearme el volver. Un festival que aglutina todas las edades, según cifras del propio Rototom, 9.800 asistentes mayores de 65 años y 18.000 menores de 13. Pasado, presente y futuro. Inclusivo, sostenible. 

En lo musical, los conciertos de los artistas de más nombre se desarrollaban en horario de tarde-noche en el Main Stage, único escenario de gran capacidad del recinto, mención aparte a que casi la totalidad de los conciertos fueran retransmitidos en streaming, y los podeís degustar en http://www.rototom.tv/. Más allá de las 2 AM el cuerpo pedía en perderse en las dos zonas que, emulando Stonehenge, nos hacían envolvernos en una densa nube de sub graves Dub y Dancehall.

No te puedo asegurar que sea en 2017, pero si te garantizo que nos volveremos a ver, para disfrutarte más, más días, más actividades, más playa y más Reggae.

Reggae for Freedom

Fotos extraídas del Facebook de Rototom :)