Hace poco visitamos un ejemplo de festival que probablemente ejemplifica la mejor manera de crear una amistad entre una población y los miles de visitantes que pasan por ella con la excusa de unos días de musica y desenfreno. (Te lo contaba en este post). Si tu anfitrión gana, tu también ganas, es la politica de Electrosplash.

Alejado tal vez un poco en lo musical, hoy vengo a hablar de tal vez el mejor ejemplo de integración al que un festival pueda llegar (Y hablo de lo que he conocido en estos años de periplo festivalero) y no es otro que la cita que todos los años en torno al 15 de Agosto reune a miles de incondicionales del sonido indie-rock y la electronica más endulzada: Sonorama Ribera.

¿Que hace tan especial Sonorama para ser incluido en este blog? Facil y sencillo, haber conseguido el ecosistema perfecto para que publico, organización, instituciones y empresarios salgan beneficiados de 5 días que a buen seguro serían molestia para los habitantes de esta localidad. ¿Las claves?

Llevar el festival al pueblo: Basta ya de recintos de conciertos en descampados alejados de la civilización. Sonorama si tiene su recinto en las afueras, pero incluye dentro de su programación una serie de conciertos en clave matinal que se han convertido en cita ineludible para los asistentes de pulsera e incluso visitantes de día que disfrutan de conciertos gratuitos y porque no decirlo dan buena fama y buen dinero a la localidad.

¿Producto local? Si, gracias: Aranda de Duero, tierra de vinos, y al final la mejor manera de enamorar es por el estomago. Con las diferentes catas en las bodegas del pueblo, se genera un buen recuerdo en el visitante que a buen seguro volverá el año que viene y quien sabe si acompañado.

¿La consecuencia? Que las instituciones publicas aparezcan en el lado de los colaboradores más que en el lado enemigo, permitiendo probablemente la sostenibilidad del evento en el tiempo. Cuanto tendrían que aprender algunos empresarios del mundo clubber de este tipo de organizaciones.