La mitad de los clubes de Reino Unido, cuna de la cultura de club, han desaparecido en los últimos 10 años. 1411 clubs en 10 años, 141 al año, un tercio de pista de baile cada día. 

La ALMR inglesa junto con la BBC han desarrollado un interesantísimo articulo donde aparte de poner estas cifras escalofriantes encima de la mesa, ponen en solfa a importantes artistas de la escena británica tales como Rudimental o Visionist

http://www.bbc.co.uk/newsbeat/article/33713015/uk-nightclubs-closing-at-alarming-rate-industry-figures-suggest

En un osado ejercicio de extrapolación, los amigos de Clubbingspain aventuran que las cifras en nuestro pais serían similares si se realizara un estudio de estas características. No nos vayamos tan lejos, piensa en Madrid: El cierre de Macumba, Stella y Ohm dan las claves de el porqué se está produciendo esta sangría:

Malas prácticas de los empresarios: ¿Quien quiere pasar sus momentos de tiempo libre en locales sobre aforados sin aire acondicionado, alcohol a precio desorbitado y de dudosa calidad, personal poco o nada competente?. Discotecas con cero inversión, una industria poco especializada donde tan pronto eres Dj como Camarero o RRPP; sumida en el nubarrón de las cajas B.

Legislación: Como consecuencia de la primera clave, tenemos la cultura de club en las portadas, con la opinión pública en contra. Si le añadimos al cocktail gobiernos con amplitud de miras escasa tenemos como consecuencia que vivamos un periodo de hostigamiento legal sin precedente y, aunque muchos promotores busquen el vacio legal, es pan para hoy y hambre para mañana: Las sesiones cambian de ubicación cada semana.

Publico: Responsable y víctima a la vez, responsable por su poca exigencia, su falta de respeto y educación con su entorno (Una pelea a las 12 de la mañana a las puertas de un conocido after madrileño no es la mejor de las publicidades sin duda). Víctima del tiburón de la noche que aprovechándose de la candidez de nuestros queridísimos compañeros de baile no dudan en escatimar cuanto más mejor, quedando las propuestas de calidad relegadas al público especializado falto de renovación generacional.

Todo esto mezclado en su justa medida, no hace más que alejar a la gente de los clubes y ya sabemos que una pista de baile sin bailarines no es pista, y que por mucho que nos quieran encajar entre streamings y fuegos artificiales, todo nace de puertas para adentro. Salvemos los buenos clubs y eso solo se conseguirá si empresario y cliente caminan de la mano: Empresario ofreciendo propuestas de calidad y valor, y el cliente apreciando ese esfuerzo en forma de entrada y consumiciones en barra: No queda otra.