Si, algo tiene; es obvio cuando a las 13 de la tarde, a escasas 2 horas del inicio de una de las fiestas de la temporada como es la Code 100 y que iba a juntar artistas de la talla de Jeff Mills, Paul Kalkbrenner o Paco Osuna, en torno a 150 personas esperaban a la apertura de taquillas para conseguir una de las pocas y preciadas entradas al nada desdeñable precio de 75€ (Ya contamos a cuanto se cotizaba la reventa). Algo tiene cuando desde primera hora se oyen los acentos gallegos, asturianos. Se oye hablar de Leon, de Castilla y se ven en la pista las banderas de Extremadura.

Algo tiene si a las 19 de la tarde Fabrik está a más de tres cuartos de entrada y Robert Hood está poniendo toda la carne en el asador, tirando de clasicos como Spastik, producciones propias o pisandole el The Bells al mismisimo Jeff.

Algo tiene si los chavales llevan camisetas de Alemania, de Paul, elevando al germano a la categoría de estrella del rock. Desde las alturas y delante de una espectacular pantalla LED (Y de las caras), «Kalky» lleva 2 horas de directo sin parones, alternando sus temas más conocidos con temas de su futuro disco. Algo tendrá el techno si el final de la actuación de Paul es una sucesión de bises y el personal canta a voz en grito «Sky and Sand» para luego desfogarse con «Aaron».

Algo tendrá el techno, o Fabrik, o los subidones a base de flashes, megatron y retardos con los que Paco Osuna (Un maestro en estas lides) desgrana su ultimo album para Minus. Algo tendrá lo menos Techno de la noche: Un desmerecido Vitalic falto de pegada y pisando con levedad el sonido «mainstream», claro que el frances tiene «La Rock 01», eso es incontestable, pero vivir del pasado no es propio del acelerado mundo de la electronica.

Si algo tiene el techno es en gran parte gracias a Jeff Mills, que taladro mentes a base de techno cerebral y profundo; denso y hipnotico. Bucles de graves sinuosos solo alegrados por los sonidos de la Roland TR 909 que maneja con soltura de baterista.

Si una pista techno es alegria, brazos arriba y desenfreno, la antitesis en cabina sería un demasiado serio Surgeon, sin tiempo para desarrollar una operación de calado y que decidio cercenar miembros a base de techno rapido, tocando el corazón y despertandonos de golpe del viaje astral de su predecesor Jeff. en lo breve y lo intenso está la clave. No fue el mejor Surgeon, recogió sus equipos y se fue siempre tan discreto como es él mientras los residentes de Code Nuke y Cesar Almena cerraban Code con la sala a pleno rendimiento de luces, sonido y juerga.

Algo tiene el techno si cada bombo es una victoria y cada paso de baile marque el camino hacia un mundo donde la musica sea quien gobierne.