Dejadme que os lleve de viaje al pasado, quizás 4 o 5 años atrás no lo recuerdo con exactitud. Vas a comprar un billete de avión, sin más. En la página web de la compañía aérea de turno, tu billete a las soñadas vacaciones, reencuentro familiar, reunión de trabajo o evento deportivo cuesta (pongamos por ejemplo) 100€. Parece un precio adecuado, se ajusta a mi presupuesto, lo puedo pagar: Pulso el botón. A partir de aquí comenzaba un penar por el desierto que culminaba con un aumento de tu precio final por ese billete: Maletas, comisiones bancarias, gastos varios, tasas, etc. Recuerdo también que alguien denunció esta práctica y hoy, con matices y muchas comillas, tenemos una cierta garantía legal de que ese precio que aparece en una llamativa página web será el precio definitivo que paguemos.

Volvamos al presente. Quiero comprar unas entradas para uno de los muchos eventos que se avecinan en la temporada primaveral: Festivales, conciertos, giras mundiales nos seducen con coloridos flyers avisando que el fin de esa oferta promocional está cerca; que si tardo 2 minutos más en pulsar el botón “Comprar” me quedaré sin la posibilidad de viajar a ese fascinante universo musical. Adelante, pulso ese botón para comprar unas entradas que, según todos los anuncios me van a costar la irrisoria cantidad de 10€. BIEN! Cual será mi sorpresa (Bueno, no me sorprende en absoluto) que tras ese rosario de pantallas, mi precio se ha incrementado en 1€ merced a los gastos de distribución que el proveedor de entradas cobra por generar ese pdf que dentro de 2 meses será escaneado por un teléfono móvil permitiéndome la entrada un recinto al azar. Puedes darte con un canto en los dientes Juan, solo es una décima parte, que en algún festival te ha salido la cosa más cara a base de pagar con tarjetas VISA y demás: Sonríe.

La cuestión es que, por un instante, volví a aquellos años en los cuales comprar esos billetes era un tirarse a la piscina y la pregunta es: ¿Tan complicado es darnos a los clientes el precio final incluyendo en él los gastos adicionales de la compra de nuestro ansiado boleto?

Sabemos que no lo es.