Pongamonos en situación, Espacio Telefonica: un edificio con historia dentro de la innovacion tecnológica de este pais. Un auditorio a rebosar, lo gratis llama mucho, y si maquillamos el asunto con forma de espectaculo audiovisual aseguramos que se agote el papel. Me acomodo esperando que la gallega BFlecha y Silvia Bianchi nos expliquen su propuesta artistica. Una escueta Bflecha pasa muy de puntillas por este aspecto, Silvia está más por la labor; comenta aspectos tecnicos y conceptuales de su propuesta. Abramos parentesis: We Love Technology se llama el evento, y se esperaba algo más de hincapie en este aspecto por parte de las artistas-ponentes.Musicalmente BFlecha se comporta de la manera esperada. Su directo es potente aun a pesar de tirar demasiado del sampler y la secuencia pre grabada, por lo menos dió algo diferente gracias a su voz y un sintetizador Roland Juno usado con cierta creatividad. La arena la dió Silvia Bianchi, con un show visual conceptualmente a años luz de lo expresado en la explicación previa. En muchas ocasiones rozaba lo insulso, sin desarrollo, sin historia. El conjunto global del set rozó el aprobado.Rozó el aprobado porqué en ese espacio se debe exigir mucho más. Ese auditorio, con los medios proporcionados piden a gritos ganar jugando bien. Oportunidad perdida de estas 2 jovenes para dejarnos con la boca abierta, que era lo que esperabamos todos.Demosle una segunda oportunidad al evento. Domingo, 20 de la tarde y nos acomodamos frente a cdjs, vinilos y pedaleras de efectos. Inga Copeland desarrolla un directo industrial, technologico y de trazo aspero, utilizando en ocasiones su voz y campanas para generar texturas. Los visuales, lejos de ser de alto nivel, entretienen y aportan un punto para fijar la vista, mientras Inga desarrolla unos escasisimos 3/4 de hora que nos dejan a medias.Fundacion Telefonica nos ha dado la opción, la oportunidad de poder disfrutar de la musica y los visuales en entornos cercanos, pudiendo ver el proceso creativo de cerca. Escribo este post con la pena y la sensación de que las artistas no aprovecharon la oportunidad y se limitaron a realizar un directo sin más como si de cualquier festival se tratara. El escenario pedía a gritos menos performance y más conocimiento.