Puede que caiga en la redundancia, disculpadme, pero es de justicia relatar todo cuanto aconteció en la jornada dominical de estreno de la aclamada fiesta importada de Barcelona y Lisboa: Brunch In The Park en lo que era su puesta de largo en la capital. 

Situemonos en el espacio: Anfiteatro del Parque del Tierno Galván, a caballo entre el Planetario y el IMAX, y el tiempo: 16:00 de un más que cálido Domingo. Nos adentramos en un anfiteatro que presentaba un aspecto notable en las zonas de sombra, con algunos valientes que desafiaban al dios Sol en la pista de baile. Se iba adivinando ya a esas horas lo que iba a ser el mayor handicap contra el que íbamos a luchar: la falta de sonido durante toda la velada, bien por ordenanzas municipales, bien por no tener un equipo dimensionado para la ocasión, el sonido fue insuficiente para cubrir el espacioso anfiteatro, y  que tan solo durante las 2 últimas horas, con el Dj estrella de la tarde: John Talabot, fue capaz de dar un rendimiento casi acorde con lo que se esperaba.

Sería redundar en lo ya dicho (Pena de la inmediatez en Redes Sociales, me joden las crónicas) la clara falta de barras y baños. Insuficientes para todo el personal congregado allí, a buen seguro previstos a tenor de un magnifico ritmo de venta anticipada. Que me explique entonces la falta de previsión en dos cosas tan fundamentales para el ser humano como el beber y el mear. Hasta aquí lo que mejorar en cuanto a la logística y que, no tengo dudas que así lo harán a tenor de la rápida reacción (Un speaker nos despedía prometiendo más baños, más barras, más sombra y más de todo). Nos quedan 3 ediciones para comprobarlo.

Vayamos con el público, Ay! ese publico madrileño, tan querido, tan curioso, tan heterogéneo. En un evento así merece la pena pararse 4 minutos a observar a tu alrededor para poder empaparte ello. Una gran cantidad de familias poblaban el recinto en las primeras horas de la fiesta, haciendo uso de las instalaciones infantiles y arrancando los primeros bailes. Luego están los guiris, los modernos, pijos, clubbers, los que pintan mucho, los que pintan poco, los que usan el shazam curiosos, los que van solo a lo que van, los que se sientan, los que lucen palmito, los que bailan… Si algo puedo decir del ambiente es que fue tan divertido en su mezcolanza como apático en su saber estar. A eso de las 20:30, con casi todo el pescado vendido Talabot arrancaba los vítores del respetable que hasta ese momento había dedicado la tarde al movimiento de cabeza. Va a ser verdad eso de que se baila poco, pero ya estamos ligeramente acostumbrados, es lo que toca, y al final, lo que queda es una ovación cerrada, un comportamiento ejemplar que está bien para darles un bofetón en la mejilla a los que miran recelosos y una promesa de llenazo en lo que queda por delante.

Nos vamos a quedar con lo positivo del asunto, porque nos molan este tipo de eventos, a la luz del día y sin máscaras, donde impere el colorido. Vamos a darle un notable por las risas, los bailes, y la música, y porque Madrid ya pedía a gritos algo así, donde demostrar que nosotros, también podemos estar a la altura. Nos vemos en el siguiente Brunch!

 

Fotos recogidas del FB de Brunch-In-Madrid