Siguiendo el Sonar 2017 como marcan los cánones, con el cansancio gritándole a tus gemelos y las resacas contándose ya por pares toca comparecer en la última jornada de día y una potente jornada de noche. Toca comparecer tarde, con la agenda vacía de nombres y ganas de descubrir todo lo que la Fira nos quiera descubrir. Es la jornada dedicada a las cosas desconocidas.

Nos recibe Veronica Vasicka en un abarrotado Sonar Dome, poniendo al personal a bailar con un techno activo y acido, que la gente recibe con entusiasmo. Se queman suelas de lo lindo en la sala azul. Fuera Joe Goddard realiza un set híbrido con platos, sintetizadores y vocalista para darle al personal ansioso de fiesta la respuesta: Música. El Village es ya un hervidero, en lo que será una jornada multitudinaria en el recinto.

C. Tangana toma la alternativa en Sonar Dome y repasa sus éxitos ante un público maduro que canta todas y cada una de las canciones del madrileño. En esta ocasión su directo suena compacto, sólido. Aprende rápido Antón y articula un directo más personal, tomando todo el protagonismo (Se agradece que sus compañeros de Agorazein casi ni comparezcan). Saca bailarinas al escenario, Rosalía tiene presencia pregrabada, Mala Mujer y el respetable ovaciona el que quizás sea el mejor bolo hasta la fecha y en el mejor escenario posible.

Por Sonar Hall ya ha pasado GAIKA, demostrando buenas maneras con el autotune y dando cierta impresión de superioridad “trap” con respecto a todos los artistas que han pasado por Sonar XS y Hall. Dicen que en las islas lo saben hacer mejor y no se puede estar más de acuerdo. Pero en el Sonar Hall se espera con ansia la aparición de Nosaj Thing y Daito Manabe. La sala sigue cerrada minutos antes de su set, y con todo, la sala presenta un aforo completo, tanto que solo encontramos acomodo en las últimas filas. Nosaj lanza beats ambientosos, de bombo pausado y grave, de los que joden etapas de sonido. Daito a las visuales juega con el escenario y lo retuerce. Se factura uno de esos momento que solo puedes vivir rodeado de telas rojas.

De vuelta al Village, Joe Kay y Jarreau Vandal trabajan clásicos del rap, juegan con el reggae y destrozan cinturas a base de grime. La gente culea baja y sube, los guiris desfasan. Estamos a horas de cerrar esto y hay que reventar las rodillas. Descamisados ellos y sudados nosotros.

Es momento de retornar al Hall para degustar uno de esos directos bonitos y melancólicos que se suelen degustar a esas horas y en ese recinto (No en vano Kiasmos y Howling ya han dado fe de todo ello en este recinto y este horario). En esta ocasión es un desconocido Sohn el que hace acto de presencia a las voces y sintetizadores. Ataviado con un sombrero muy Kolsch (O Damian) y una voz estratosférica; acompañado de baterías, percusiones y más teclados, regala 1 horita de directo emotivo que aunque no llega al nivel de emotividad de sus predecesores si nos despierta cierto interés y admiración. Christopher Michael Taylor se apoya en un vozarrón y en un pop que entre como el agua fresca en una garganta tersa por la arena del desierto. Nada mal para ser su primera aparición por Barcelona.

Toca decirte adiós, Sonar Día, siempre con pena, siempre con ganas de volver a verte. Pero hay que correr, recargar fuerzas porque Carl Craig, Tristano y compañía ya deconstruyen At Less en la zona que, una vez más, comisaria el prestigioso portal Resident Advisor. Con un concepto casi orquestal, Carl juega entre lo clásico y lo moderno. Nos deja con ganas de baile, nos mete un bombo 909 que levanta muertos. La ovación es cerrada para, un concepto que quizás no se haya desarrollado en el ámbito adecuado, llámame clásico pero estas apuestas gustan más en otros foros más diurnos.

TQD toman el relevo con Bass Music de la fuerte, no caben en la cabina y se van turnando a par de temas por cabeza (En una hora tocarían a 5 por barba) y nos regalan un buen interludio para dirigirnos a lo que iba a ser el plato fuerte de la noche. Los clásicos De La Soul iban a dejar claro una serie de cosas en su set. La primera que el Hip Hop clásico sigue gozando de buena salud y de público interesado. La segunda es que los códigos del rap siguen vigentes. Jalean al respetable y juegan con él, se sacan de la manga poco a poco cada uno de los hits y aun siendo señores con tela de años a sus espaldas nos hacen botar de lindo. Ya lo dije en su momento, aunque las comparaciones sigan siendo odiosas, que se mearon en el trap (Omnipresente en esta edición). Demostraron que se puede tirar abajo un escenario sin ridiculeces, alusión constante a unas drogas que ni existen. Tiraron de clase y veteranía y poco menos que les dijeron a las nuevas generaciones como se juega en esta cancha. No en vano llevan ya una trayectoria que da miedo, en unos años, Bad Gyal, hablamos de donde siguen unos y donde están otros.

Llega el momento de la mandanga con Avalon Emerson y Courtesy sobrándose con los bajos. Exprimen el sonido del Pub hasta hacernos vomitar. La pareja de moda se lo pasó piruleta con una genial sintonía en cabina. Algunos tiraron de la mandanga berlinesa que proponían Marcel Dettman y Dr. Rubinstein en el Lab, otros tiramos hacia ese grandilocuente Sonar Club para asistir a la actuación del señor Eric Prydz. Pena que su directo 5.1 no fuera el protagonista (En el debe de Sonar debe de quedar esto). No obstante, Eric se mostró serio y contundente, aprovechó los recursos técnicos que ofrece un escenario como el Club. Iluminación a la altura y espectáculo láser incluido en la parte final de su show. A destacar como casi siempre, ese sonido que despeina y te quiere hacer volver. Como suena ese hangar, señores, es gloria bendita como puedes colocarte a millas de la zona delantera y sigue presionándote igual.

El cierre era cosa de dudas. Por un lado The Black Madonna con las dudas que dejó en su pasada aparición, prometía ser un cierre divertido y algo deslabazado. Por otro lado teníamos al genio Hunee con el sospechoso habitual Daphni (Cero a la izquierda). Probemos primero con el japo y vamos viendo ¿No?. De allí no nos movimos hasta la salida del Sol. Hunee hizo lo que tenía que hacer: Drle a Daphni el protagonismo justo y sacar su maleta de rarezas funk y ritmos discos. Recogió la velocidad Techno de Dettman y los transformo en un paisaje sonoro funkorro que hizo las delicias de los allí presentes, regalando un cierre para el hedonismo y el desparrame.

Con esto acaba la edición de Sonar más multitudinaria hasta la fecha. Y al final vaya que si se ha dado bien, en una edición que albergo dudas desde el principio, con el Primavera Sound adelantando por la derecha quitando pegatinas y unos avances que no convencían. Sonar se ha sobrepuesto, intuyo que algo que no esperaban ni ellos a tenor de los problemas organizativos derivados de una mala previsión de asistencia al festival. (Barras, baños, etc.). El año que viene es el 25 Aniversario y les toca echar el resto. ¿El último Sonar? Siempre está por ver.

Bonus Party: El Domingo también se baila

Eran multitud las voces que me han taladrado a lo largo de los años: Juan, no hagas el tonto y cierra el Sonar con la fiesta que dan Hernan Cattaneo y Nick Warren. Iluso de mí, en este mi sexto año sería por fin la ocasión. Y tarde. El cambio de La Terrazza a la Fábrica de Estrella Damm parece que ha sido a mejor. La entrada en el recinto no puede ser mejor. Con el set  de Downtempo que Hernan y Nick regalaban a primera hora perdido, ya se  palpaban los ritmos más acelerados. Grazziano Rafa y Nick Varon estaban ante una masa alborotada, en su mayoría argentina. Aquello era la más pura Bombonera en clave progresiva. Las ovaciones espontáneas se sucedían, y las banderas y casacas argentinas ya presidían por doquier. Hernan y Nick, Cattaneo y Warren comenzaban en la línea sus 4 horas. Rápidos y clavándolas en lo que parece ser un back to back mucho más pulido y compenetrado que los que se sucedían en la Terrazza, después de tantos años y tantos bolos juntos ya son pareja de echo. Esto y el ambiente que se respiraba, con veteranos curtidos en mil batallas, hacen de la tarde de Domingo un must en el fin de semana Off Week. Que bueno que viniste pibe!