Ya ha pasado, ya ha ocurrido. Punto y seguido a una nueva edición del Madrid Music Days que deja una sensación extraña en mi cuerpo. Por un lado, la sensación de haber asistido a charlas muy productivas e interesantes. Por otro lado no puedo evitar enfadarme conmigo mismo por no haber podido asistir a todas las ponencias de mañana que es donde se partía el bacalao de esta cita, si bien, se comenta que fue lo que esperaba, mucho ruido y pocas nueces.

Llego rapido y con prisas lo cual hace que en mi confusión termine asistiendo a una charla que no tenía prevista, que no es otra que el debate «El momento del Hardstyle» y que no en vano resultó uno de los debates donde más debate (valga la redundancia) se abrió con respecto a los temas candentes de la actualidad electrónica y que trascienden más allá del estilo de música: RRPP Djs y personalidad.

De ahi a una de las charlas programadas: «La necesidad de una buena sonorización» con un inmenso a nivel técnico Xergio Cordoba y un muy salado Isidro Matamoros: ¿La sensación? Dinero, dinero y más dinero.

Salir de una charla relativamente técnica para meterme en otra más visual como es «El flyer, breve recorrido por su evolución». Ponencia basada en el visionado de diferentes flyers divididos en diferentes epocas. Lagrimitas cayendo al reconocer muchos de los flyers los cuales siguen colgados en mi particular salón de la fama clubber  que es la puerta de un armario. Tiempo para preguntas y dejar constancia que como en todas las facetas de esta industria, el intrusismo también ha hecho daño en dicho sector.

Terminada esta charla, un pequeño paso por el debate «El futuro de las etiquetas» que no fue más que un conbate mainstream vs undergound donde peleaban un Dj Nano que suplía su falta de argumentos con carisma, un Dj Bee perdido, un Marzenit sin mojarse y una muy integra Pelacha. No me quedé a ver como terminaba.

Una primera jornada más técnica que de debate puro y duro. Destacar el entorno de celebración del evento y es que COAM puede ser uno de los sitios más adecuados para ello. Instalaciones luminosas, aire libre, buena comunicación, bebidas y una exquisita atención del numeroso personal que trabajó estos días en dicho evento. El resto de asistentes enfiló a la fiesta de donde Guy Gerber desplegó sus ultimas producciones para gente poco bailonga.