Venimos de perdernos, Katharsis mediante, nuestro primer desayuno de hotel pagado: 18€ a la basura como al que le sobrase el presupuesto. Total que siguiendo nuestra política FILO (First input, Last output) la mañana nos deparaba el primer gran dilema: Por un lado, una de esas figuras míticas de la escena como es Mala, o el terreno cómodo y sosegado que pudiera proponer un ruso con cara de buena persona como es Lipelis. A pesar de que el revival jungle esté calando hondo y hoy por hoy no puedas ser un selector entendido sin meterte en tu sesión, con calzador, su buen ratito del estilo o su derivado techno con sampleo del Amen Break incluido, aun no hay español que se pueda tragar entero un set completo con ese sonido asi que la opción es pasearse por la sombra del sauce llorón a deleitarnos y entrar en materia a base de ritmos cercanos al hip hop. La propuesta de Lipelis sube la temperatura de la pista de una manera directamente proporcional a la cantidad de público local que va acercándose: Los rubios altos y la gente guapa suele estar en la Selectors.

Sucede que el tiempo en ese microcosmos de las afueras de Amsterdam transcurre con una celeridad asombrosa y ya son las 16 y los sudores fríos ya te empiezan a surgir por el cogote, no llevas ni 3 horas dentro pero ya ves la luz de cierre al final del túnel por lo tanto, previo visita a la zona de Boiler Room, muy concurrida durante todo el fin de semana toca apostarse de nuevo en una zona delantera de la Main Room, degustar la última parte de Kamaal Williams y prepararse para otro de los bolos que te has subrayado en fosforito en el cuadrante.

Habitualmente el house galopante de Octo Octa suele durar unos 45 minutos antes de que empiece a hacerse bola en tu paladar y es justo cuando en ese preciso instante, tres cuartos de hora después del primer chasquido del vinilo, cuando tu mente ya visualiza una huida hacia adelante, Eris Drew, compañera de fatigas, gira la conversación hacia el speed garaje y transforma Dekmantel en una rave inglesa de finales de principios de los 90, recordando los mejores recopilatorios de la gente de Fantazia. Una oda al baile, al despendole y al hedonismo el que perpetraron en esas 2 horas largas que restaban de sesión y que nos hizo recopilar algunos euros para poder costear una hora más de rave. El público aportó su granito de arena para que la juerga total y es que al contrario de lo que supone la opinión general, a mi dame un inglés con sus globos estratosféricos, sus estilismos imposibles y sus toneladas de purpurina. Dame todos los ingleses del mundo en una fiesta que por algo la inventaron ellos.

Recuperando pulsaciones Skatebard comienza su directo y es tiempo de acercarse a la zona UFO II (Perdónanos Talabot pero te tenemos ya muy visto este verano, aunque ole tú, cerrando la principal de este festival) para otra de las subrayadas: Skee Mask y los Zenker Brothers tenían otras casi 3 horas para desarrollar una sesión sin concesiones: A piñón fijo, mezclando footwork y jungle, convirtiendo el hangar en Bristol o Sheffield y dejándose el techno en lo más hondo de la maleta, guiños como el Energy Flash a 170bpm aparte. Punto, set y partido para auparse al podio de los campeones de la edición y dificultarnos el proceso de la vuelta a casa.

El último baile

La mañana  del último día, que rápido se pasa el tiempo cuando se está bien, nos esperaba con dos incógnitas a desvelar, esta vez si, tras dar buena cuenta de ese estimulante natural que el desayuno buffet interminable del Steingberg. La primera incógnita a resolver era ese misterioso “?” que cerraba Selectors. A 1,01 € se pagaba Objekt y a 1,01€ IF. La sorpresa es que esas 3 horas iban a ser negociado de James Murphy de LCD Soundsystem que a tenor de sus farras “made in Despacio” aseguraban mínimo calidad. El contrapunto a la sorpresa es que se había puesto malo el hombre y la mitad del festival perdió su dinero; no se complican los holandeses, tiraron de catálogo, y ¡Oh!, el sustituto elegido no iba a ser otro que IF: Gracias por nada.

Ya a estas alturas del disgusto Dj Python y las avispas nos entretienen en el escenario principal mientras vemos donde guardamos todos la segunda incógnita desvelada en las puertas del recinto en forma de sorpresa regalo, que tomó la forma de esa muy moderna manera de tirar el dinero como es grabar cintas cassette. Resultado: Aquí tengo presidiendo en el salón de casa los sets de Elena Colombi y John Talabot mientras escucho esos sets vía streaming imposibilitando cualquier ánimo de lucro que pudiera tener vendiendo esas joyas en Discogs,

La continuación del viaje tiene parada en un clásico entre clásico: Alexander Robotnick tirando de su directo en clave house y sorprendiendo a propios y extraños que esperaban algo más pureta y oscuro. puro baile y buen sabor de boca para la primera visita por el invernadero de apodo Green House. Breve paso por Selectors para decepcionarse con el comentado triunfador del Paraiso, un convencional Raphael Top Secret que no tardó en hacerse bola con su house disquero y rumbo hacia el primer paso serio por la zona UFO.

Ocurre que hacia el final del recinto, tras la zona de descanso y relax, Dekmantel alberga un microcosmos en forma de carpa, donde el Techno toma forma sudor y lágrimas y maximiza su expresión. Dejar atrás el puesto de patatas fritas es adentrarse en un hospital de campaña de la guerra donde van saliendo vencedores y vencidos en la batalla que se libra en la oscuridad y el calor de cuatro paneles de plástico: La UFO. El mariscal al cargo es Planetary Assault System con una hora de live de los que tengo en la retina, meses después.

Con la batalla y la guerra ya perdidas, solo basta ya buscar un buen lugar para realizar el entierro, y que suenen las trompetas y las salvas de cañón con los clásicos básicos de la cita holandesa: Motorcity Drum Ensemble a ramalazos house, Nitzer Ebb  a base de clásicos y IF con trallazos Italodiscos para cerrar, a lo grande, todos juntos en manos de Marcel Dettman en una media hora que sirva para hacer manada, felicitarnos por el buen trabajo, abrazar al compañero y desearnos a todos un feliz Dekmantel 2020 y para los que solo lo vemos año impar 2021. Ya solo quedan 9 meses.