No os lo vais a crear, pero hubo un tiempo en el que Hernán Cattaneo estuvo cómo 10 años sin venir a Madrid. Recuerdo un Jueves en la extinta Sala Arena (Ahora Fitz) y 10 años después un domingo en Nazca. A partir de ahí, y con el auge del afro-house y una contestación a la ola hard-techno en forma de bajos bpm, Hernán y el progressive house han ido cogiendo peso hasta culminar en la llegada de Sunsetstrip, su fiesta fetiche en Argentina, de la mano de Brunch In The Park.
Bien es cierto que ya el año pasado vino de la mano del Brunch pero Sunsetstrip es diferente, dicen, aunque sólo sea porque la producción audiovisual cambia y que Hernan estira su sesión a un prácticamente all-party-long de 6 horas, de 20:00 a 02:00 de la mañana, flanqueado por la local Jara, que tuvo que comerse el marrón de abrir el horno a las 17:00 la tarde y Kevin Di Serna que hizo las veces de telonero.
A las 19:40, muy puntuales, llegamos al recinto con los últimos coletazos del set de Kevin Di Serna regalando al público un cierre en forma de remix de la pieza “Interestellar” de Hans Zimmer. Un recinto dividido en 2 partes, entrando a la derecha la zona principal, un escenario con 3 pantallas led circulares, barras a ambos lados, zona de sombra con agua pulverizada. La zona vip quedaba relegada a la zona trasera. Si por el contrario entrabas y te dirigías a la izquierda, tendrías los baños y la zona de food trucks, que no catamos en esta ocasión. Se dice, se comenta que vendieron unos 12.000 tickets, no se si asistirían los 12.000 pero la realidad es que se estaba cómodo en todo el evento, cero colas para pedir, cero colas para baños, eso sí, algún día abriremos el melón del euro que te cobran por el vaso, que en este caso se supone que podías devolver presentando una monedita roja; pero por lo que sea se hizo de noche y nadie de la barra recordaba ni sabía absolutamente nada del tema, por lo que sea, asi que 12.000 personitas a euro el vaso pues 12.000 euritos para pagarle el avión al peluca: Business is business, pibe.
Con el sol pegando algo menos, el capo, el peluca, se pone a los mandos con ese sonido de tardeo que le caracteriza, ese progressive house de factura argentina, Sudbeat puro. Y va cayendo la noche y se va flirteando con el house y un tech house tranceroso que entra a las mil maravillas, acompañados de partes más progresivas al caer la noche, sin olvidar clásicos atemporales que Hernán siempre suele incluir en sus ceremonias.
Y tras 4 horas de excelencia, llega la hora en la que el bipadre va cansado, y mira hacia la salida y empieza a estirar pierdas y es que salimos poco y cuando salimos buscamos la matrícula de honor y que el dj te de ese puntito extra poara aguantar al cierre. Es lo que le fallo a Hernán para redondear la noche, porque una vez cayó la noche y, teniendo en cuenta que un a sesión de este estilo es una historia digna de ser contada, tuve la sensación de que Hernán ya lo había contado todo. El cuerpo y la mente pedia trance, pedía más bpm y lo que se encontró fue una vuelta al sonido Sudbeat, sin terminar de arrancar, lo cual hizo que enfiláramos la puerta de salida (Es de interés mencionar que se registraba a los que nos íbamos, para detectar amigos de lo ajeno. ) con buen sabor de boca.
